geotextil

Malla antihierba bajo grava decorativa: gramaje, instalación y errores que la inutilizan

Respuesta rápida: bajo grava decorativa se usa geotextil no tejido de 100 a 130 g/m², con solape de 10 a 15 cm entre paños, grapado cada 50-100 cm y cubierto por al menos 5 cm de árido. Menos gramaje se rompe al pisar; menos espesor de grava deja pasar la luz y la malla se degrada.

La malla es la partida más barata de un jardín de grava y la que decide si el trabajo aguanta cinco años o se llena de hierba en el segundo verano. Casi todos los fallos que se atribuyen a la piedra vienen en realidad de lo que hay debajo.

Geotextil o malla tejida

Geotextil no tejido Malla tejida
Aspecto Fieltro, sin trama visible Tejido de tiras cruzadas
Drenaje Muy bueno en toda su superficie Bueno, por los huecos de la trama
Separación de capas Excelente: impide que la grava se hunda Menor
Se deshilacha al cortar No Sí, salvo termosellado
Uso recomendado Bajo grava y árido decorativo Cultivo, viveros, líneas de plantación

Para árido decorativo, geotextil no tejido. Su ventaja real no es solo frenar la hierba: es separar la grava del terreno. Sin él, la piedra se hunde en el barro y a los dos años hay que reponer material aunque no haya crecido nada.

Qué gramaje según el uso

Gramaje Uso
70-90 g/m² Parterres sin tránsito, alcorques, obra provisional
100-130 g/m² Estándar bajo grava decorativa en jardín
140-200 g/m² Caminos, zonas de paso frecuente, calibres gruesos y angulosos
200 g/m² y superior Paso de vehículos, bajo zahorra, taludes

Con calibres grandes o piedra triturada de arista viva conviene subir de gramaje: el canto anguloso punza el geotextil fino cada vez que alguien pisa.

Instalación paso a paso

  1. Elimina la vegetación existente, raíz incluida. La malla detiene la germinación de semillas, no los rizomas de grama o correhuela: esos la atraviesan o la levantan. Si hay hierba perenne, hay que sacarla antes.
  2. Nivela y compacta. Cada hoyo que dejes será un charco y una zona donde la grava se acumula y se ve el fondo.
  3. Coloca la bordura antes que la malla, o al menos defínela. La bordura es lo que impide que el árido migre al césped o al camino; sin ella, la grava acaba fuera y aparece la malla.
  4. Extiende el geotextil con 10-15 cm de solape entre paños, siempre en el sentido de la pendiente para que el agua escurra sobre la junta y no por debajo.
  5. Grapa cada 50-100 cm y en todos los solapes. En zonas de viento, más densidad. Sube el geotextil unos centímetros por el perímetro y remátalo contra la bordura.
  6. Corta en cruz para las plantas, nunca en círculo. El corte en cruz deja solapas que se recolocan alrededor del tronco; el círculo deja un agujero permanente por donde entra todo.
  7. Extiende la grava el mismo día. El geotextil expuesto al sol se degrada por radiación ultravioleta en cuestión de semanas.

Cuánta grava hace falta encima

La capa nunca debe medir menos del doble del tamaño máximo del árido, y como mínimo 5 cm en un 12-24 mm. Dos razones: por debajo de ese espesor se ve el geotextil entre las piedras, y la luz que llega hasta él lo va destruyendo. En kilos, unos 75 kg/m² a 5 cm; las tablas completas están en cuánta piedra necesitas y la elección de calibre en la guía de granulometría.

Seis errores que la dejan sin efecto

  • Poner plástico en lugar de geotextil. No transpira: encharca, pudre raíces y termina rompiéndose a jirones.
  • Instalar sobre hierba viva. Los rizomas la levantan y en un año el problema vuelve, ahora con malla de por medio.
  • No solapar. Cada junta a tope es una línea de hierba dibujada sobre el jardín.
  • Grapado insuficiente. El geotextil se desplaza al extender la grava y aparecen zonas descubiertas.
  • Capa de grava demasiado fina. Se ve la malla, se degrada por el sol y hay que rehacerlo.
  • Prescindir de la bordura. Sin confinamiento perimetral, la grava se va y el geotextil queda a la vista en el borde, que es justo donde más se mira.

Y aun así saldrá alguna hierba

Conviene decirlo al cliente al presupuestar: con el tiempo, el polvo y la materia orgánica que se acumulan entre las piedras crean un sustrato donde germinan semillas traídas por el viento. Esa hierba no atraviesa la malla, nace por encima. Sale con la mano o con un soplado y un repaso anual, y no indica ningún defecto de la instalación. Los calibres finos acumulan más finos que los gruesos, así que en zonas con mucho polvo compensa subir de calibre.

Preguntas frecuentes

¿Qué gramaje de malla antihierba se pone bajo la grava?

De 100 a 130 g/m² en jardín estándar, y de 140 a 200 g/m² en caminos o con árido grueso y anguloso.

¿Cuánto solape hay que dejar entre paños?

De 10 a 15 cm, grapando la junta y colocando los paños en el sentido de la pendiente.

¿Se puede poner plástico en vez de malla?

No es recomendable: el plástico no drena, encharca el terreno y acaba rompiéndose.

¿Cuánta grava hay que echar sobre la malla?

Un mínimo de 5 cm con calibre 12-24 mm, y siempre al menos el doble del tamaño máximo de la piedra.

¿Cuánto dura una malla antihierba?

Bien instalada y cubierta, entre cinco y diez años. Expuesta al sol, unas pocas semanas.

¿Por qué sale hierba aunque haya malla?

Porque germina en el polvo acumulado entre las piedras, por encima del geotextil. Se retira fácilmente y no significa que la malla haya fallado.

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